TIRA DEL TIEMPO Y DE LA VIDA

 

FLORES E INSECTOS SOCIALES

El origen de las plantas con flores supone la aparición de una nueva estrategia para reproducirse: mientras que las plantas anteriores utilizaban el agua o el viento para la polinización, las plantas con flores sumaron la estrategia de dispersión del polen a través de los insectos.

El origen de las plantas con flores supone la aparición de una nueva estrategia para reproducirse: mientras que las plantas anteriores utilizaban el agua o el viento para la polinización, las plantas con flores sumaron la estrategia dedispersión del polen a través de los insectos. El beneficio de la relación de polinización es mutuo y se conoce como simbiosis: las plantas logran dispersarse y los insectos obtienen energía a través del alimento que les dan las flores. Para cuando tienen origen las plantas con flor, los insectos ya estaban poblando la tierra desde hacía unos 300 millones de años, muchos de ellos alimentándose de plantas. Los primeros polinizadores fueron posiblemente escarabajos.

El origen de las plantas con flores durante el período Cretácico permitió el surgimiento posterior de nuevas especies de insectos polinizadores, incluyendo las abejas. Las flores han evolucionado y se han constituido en la gran atracción de los insectos polinizadores con su enorme variedad de formas y colores.

El insecto se posa en la flor, penetra en ella para alcanzar el néctar y al hacerlo se le adhieren partículas de polen a su cuerpo. Al trasladarse a otra flor de la misma especie, el insecto lleva consigo los granos de polen que se liberarán en la nueva flor por el roce con sus pétalos, dando lugar la fertilización.

En la época en que tuvieron origen las flores, en lo que hoy es terreno uruguayo se estaba generando la formación Arapey, una gran superficie basáltica portadora de amatistas en Artigas.Las plantas con flores son las dominantes hoy en día con 250 mil especies frente a tan solo 550 especies de coníferas (que se presentan en el hito de la calle Salto).

Es muy común que las hojas se conserven como fósiles lo que ha permitido a los paleobotánicos rastrear el desarrollo de las plantas con flor y sacar conclusiones sobre cómo era el clima en que vivieron. Por ejemplo, las hojas pequeñas son evidencia de bajas temperaturas y escasa lluvia.

Hojas grandes y gruesas indican mucha agua, sobre todo si tienen puntas afiladas que facilitan un buen drenaje. La madera conserva en anillos los rastros de la velocidad a la que crecieron los troncos, las maderas tropicales no tienen marcas tan claras de crecimiento como las maderas de clima templado que sufren un marcado crecimiento en verano y una fase de latencia en invierno.

 

 

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